¡¡¡Qué importante es jugar!!!

  El juego es uno de los aspectos esenciales del crecimiento, favorece el desarrollo de habilidades  mentales, sociales y físicas; es el medio natural por el cual  los niños expresan sus sentimientos y fantasías de un modo placentero.

    Las familias acompañan a los niños en sus juegos habilitando espacios, tiempo y escucha; observándolos y buscando opciones que los hagan disfrutar. El juego es una experiencia siempre creadora, un momento en el cual los más pequeños se sorprenden de sí mismos: descubren, aprenden y crecen.

    A diferencia de la creencia general, no son necesarios juegos especiales, ni espectaculares para aprender; los bebés descubren el mundo mirando por primera vez todo lo que los rodea: objetos simples y sencillos captan su interés y les permiten aprender sobre su entorno.

    En las casas, siempre tenemos algo que posibilita un juego: una sábana vieja, tarros en desuso… Además, un objeto se puede convertir en muchos otros: un palo puede ser un caballo, un pañuelo puede ser un vestido, un rollo de cartón puede ser un catalejo, y una tapa de olla el timón de un barco…

    En el contexto actual, el juego también ayuda a transitar situaciones difíciles, moderando los niveles emocionales y colaborando para una mejor convivencia.

Tiene que haber adultos confiables que acompañen el juego o que por lo menos “estén ahí” para que el niño pueda jugar solo, pero en presencia de un adulto. Jugando solos, eligiendo con qué y a qué jugar, los niños están aprendiendo y poniendo en práctica todo lo adquirido.

    Por todo lo antes expuesto, les sugerimos a todos los adultos de la casa, que durante esta etapa de aislamiento, vuelvan a aquellos juegos que disfrutaron en sus propias infancias, algunos de ellos seguro formarán parte de «los juegos tradicionales», esos juegos que van pasando de una generación a otra. Compartir estos juegos queridos con los niños puede ser entretenido y enriquecedor.  Equipo del Jardín Maternal N°3